¿PORQUÉ MONTAIGNE?

Montaigne encaja bien, si así puede decirse, en esta época nuestra de gran resaca en la que la retirada, mar adentro, de los dogmas ideológicos ha dejado al descubierto una interminable tierra baldía. Para los depredadores que pululan en el erial de Montaigne, que estaba lejos de ser un moralista, es un pensador excesivamente moral.

Prefieren directamente a los cínicos.

Rafael Argullol, El País

25-09-07

 

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